Dinamita en los huesos...
Quién no ha sido raptado nunca por aquella distracción... bajas o altas pasiones... nos consumen hasta el tuetano. Este escrito va dedicado a un amor abortado, un amor tabú y sus indignos escalofrios.
Irrumpes! Rompes!
Destrozas la rutina como un temblor.
Vienes a mí, te hundes en mis huesos,
Desde el cráneo a las rodillas.
Te incrustas en mi ombligo, en mis caderas,
Como un rayo o dinamita,
un escalofrió electrizante.
Irrumpes! Rompes!
Destrozas la rutina como un temblor.
El día me busca y no me encuentra,
Ni siquiera yo sé donde estoy.
Mariana
